henares

Problemática Ambiental

Las alteraciones que han producido y siguen produciendo las actividades humanas a lo largo del curso del Henares son de diversa índole. Por un lado, se han modificado las oscilaciones naturales de caudal mediante la construcción de embalses que regulan el aporte de sus principales afluentes.


También se aprecia, principalmente en los tramos altos, la rectificación del cauce; que consiste básicamente en simplificar su trazado natural reduciendo o eliminando los meandros y la alternancia natural entre rápidos y pozas que caracteriza a un río bien conservado. Estas rectificaciones suelen eliminar la vegetación ribereña, con el fin de aprovechar mejor las márgenes del río para la producción agrícola, lo que se salda con una mayor entrada de arena y sedimentos finos procedentes del ecosistema terrestre y un aumento en la cantidad de luz que llega al río. La consecuencia de todo ello es una homogenización del ambiente fluvial, lo que reduce la diversidad de las comunidades que habitan el río. Por si fuera poco, para evitar la colmatación de los cauces, previamente rectificados, el sedimento acumulado suele eliminarse periódicamente con maquinaria pesada, lo que acarrea el consiguiente impacto en la estructura física de algunos tramos del Henares.


Otra grave perturbación que afecta a este río es el vertido de aguas residuales urbanas sin depurar; algunos generados por pequeños municipios pero otros, en cambio, proceden de núcleos de población considerables. A estos vertidos hay que añadir los producidos por las actividades industriales del Corredor del Henares. Todos estos vertidos, tanto urbanos como industriales, contienen altas concentraciones de materia orgánica, nutrientes y diversos contaminantes (detergentes, metales pesados, organoclorados etc.). La materia orgánica hace que proliferen los organismos descomponedores (hongos y bacterias), que consumen el oxígeno del agua y reducen su disponibilidad para otros seres vivos. Los nutrientes procedentes de los vertidos, junto con los liberados por la descomposición de la materia orgánica, provocan la eutrofización del agua y hacen proliferar a los productores primarios, como las algas y las plantas acuáticas. Finalmente, el resto de contaminantes pueden tener efectos tóxicos sobre las comunidades fluviales, por lo que contribuyen a reducir la biodiversidad en los tramos afectados.